viernes, 5 de noviembre de 2010

Una de Zipi y Zape

En alguna ocasión ya les hemos hablado de los hermanos Zipi y Zape de Escobar, su creación más famosa siendo los personajes más conocidos y rentables para la editorial Bruguera después de Mortadelo y Filemón.
Durante décadas fueron muy queridos por todos los lectores, teniendo varias revistas protagonizadas por ellos, enfocadas a un público más infantil que el resto de las revistas pensadas para todas las edades.
La revista Zipi y Zape, y sus múltiples derivadas (Super, Extra, Especial) estaban repletas de historietas protagonizadas por niños pero destacaban, sin duda, estos hermanos tanto en calidad como en fama.
Prueba de ello es que los recopilatorios llamados colección Olé se repartían entre Mortadelo y los Zipi y Zape, al igual que pasaba con los Superhumor, que recopilaban a su vez estos tomitos de la colección Olé.
Incluso se daba la dicotomia de los que preferían  Zipi y Zape o Mortadelo, siendo muchos seguidores de sólo uno de los dos buques insignias de Bruguera (Como todo en esta vida los había de uno o de otros, pero al final ganó la batalla Mortadelo que supo evolucionar mucho mejor que los Zipi y Zape.)
Por ello cabe recordar de vez en cuando a estos importantes personajes del Rey de la Historieta, Escobar, pues significaron mucho para la historia del tebeo español y aun, hoy en día, siguen siendo unos personajes muy queridos y recordados por los aficionados.
Les dejo con una historieta en la que una travesura sin mala intención de los hermanos Zipi y Zape produce una desgracia final y el enfado posterior de Don Pantuflo, esquema muy habitual en sus aventuras. ¡Qué les divierta!

3 comentarios:

jaume rovira dijo...

Qué curioso!
Esta página está pasada a tinta por March...

Chespiro dijo...

Extraordinaria serie de Escobar. Incluso en la época en que supuestamente se "aburguesó" perdiendo su espíritu revolucionario inicial, sigue siendo magnífica.
¡Vaya ojo, el de Jaume Rovira! ¿Lo notaste por el trazo?

Iznogud dijo...

Pues si que tiene usted buen ojo señor Rovira. ¿O lo sabe con certeza por algún otro motivo?
Ilustremos, por favor, pues diferenciar rasgos propios de entintadores de los grandes de la Escuela Bruguera es algo que puede interesarnos a muchos.