domingo, 8 de septiembre de 2013

Chistes de humor negro

Una de las características fundamentales de los tebeos de la Editorial Bruguera era que su humor era blanco, para todos los públicos, políticamente correcto y, en ocasiones, rozando la anécdota simpática y tontorrona.

Tengan en cuenta que, en su largo historial de publicaciones, tuvo que convivir con la censura de los años del Franquismo, y con la premisa de que los tebeos eran para niños (aunque luego se los leían también los mayores).
Por ello, durante años, en las múltiples revistas que publicaban, se podían encontrar páginas y páginas repletas de chistes de diversa temática pero siempre de humor blanco.

Quitando en sus primeros años, antes de que la censura se impusiera, en los que algunos autores como Escobar en sus primeros Zipi y Zape o en Doña Tula, Suegra, donde los castigos corporales más crueles se podían contemplar como algo gracioso; o Peñarroya en Don Berrinche, que daba palizas, a diestro y siniestro, con un voluminoso garrote; o las bromas truculentas que se podían contemplar en la Doña Urraca de Jorge, Bruguera impuso a sus autores una censura previa en la que el humor negro no tenía cabida. Así evitaba que la Censura imperante les pudiese aguar el negocio del casi monopolio de los tebeos para niños de la España de aquellos años.




Esta política de humor blanco se conservó hasta sus últimos días, y sólo en contadas ocasiones, ya con Ediciones B, en revistas más modernas (años 90), podías encontrar un humor menos correcto, más gamberro, pero sin olvidar que estos tebeos los compraban niños (evidentemente con gustos muy diferentes a los niños de la España de mediados del Siglo XX).

Un ejemplo de esto que les digo lo podemos encontrar en la revista Zipi y Zape Extra nº 40, publicada en 1994, donde un veterano autor en las páginas temáticas de chistes, Gosset, a la par que creador de personajes inolvidables como Hug, el Troglodita, Roquita, Facundo o Carpeto Veto, nos brindó una página de chistes de Humor Negro.

Sin duda, algo refrescante para los lectores acostumbrados a los chistes de porrazos y chascos tan propios de la Escuela Bruguera.
  
Espero que les guste y pasen un rato agradable con su lectura.